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http://cultura.elpais.com/cultura/2012/10/31/actualidad/1351708948_750420.html

ENTREVISTA PARA RTVE “ÁFRICA HOY”:   Minuto 14 y 35 segundos.

http://www.rtve.es/alacarta/audios/africa-hoy/africa-hoy-20-11-12/1585498/

EL COMERCIO:

http://www.elcomercio.es/v/20121030/cultura/angel-gonzalez-jose-hierro-20121030.html

http://hebdo.ahram.org.eg/NewsContent/946/5/25/610/L’Autre,-cet-humain-qui-nous-ressemble.aspx

http://tahrir2day.com/2011-05-09-11-09-27.html

http://www.elwatannews.com/news/details/70100

http://gomhuriaonline.com/main.asp?v_article_id=44002

http://www.elconfidencial.com/ultima-hora-en-vivo/2012/11/poesia-hierro-ángel-gonzalez-tablas-cairo-20121102-44941.html

http://cotubanamatv.com/2012/11/04/

http://www.diariodenavarra.es/noticias/mas_actualidad/cultura/2012/11/03/la_poesia_hierro_gonzalez_sube_las_tablas_cairo_96477_1034.html

PRÓLOGO Y EPÍLOGO DEL DOLOR

EL PAÍS:

ENTREVISTA DE PATRICIA ORTEGA. EL  PAÍS. SOBRE EL MONTAJE “PRÓLOGO Y EPÍLOGO DEL DOLOR”.

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/06/28/madrid/1340910245_183469.html

EL MUNDO (METRÓPLI):

BODAS DE SANGRE

EL MUNDO:

http://www.elmundo.es/elmundo/2011/11/10/cultura/1320914194.html

AGENCIA EFE:

ENTREVISTA EN EL CAIRO DE LAURA MILLAN (EFE). SOBRE EL MONTAJE EN ÁRABE DE “BODAS DE SANGRE”

http://www.youtube.com/watch?v=Eisyj01VUlo

LA MÁQUINA HAMLET

Crítica de la publicación NOTODO sobre el montaje “La máquina Hamlet”. Este espectáculo fue nominado por NOTODO como mejor espectáculo teatral del año.

BondJames Bond recibe al público, también a los cadáveres que le acompañan en escena. Su padre, su madre, su tío, su novia, algunos de sus amigos y de sus enemigos en vida. Vodka con Martini en una mano, mezclado pero no agitado. Yo fui Hamlet, nos dice. Y de repente pasa a mostrarnos su álbum familiar de catástrofes. Así comienza Máquina Hamlet (Die Hamletmaschine), el montaje que Marco Magoa dirige e interpreta sobre el brillantísimo texto del alemán Heiner Müller (1929-1995). Una vez más, esta obra fundamental de la literatura dramática contemporánea, vuelve sobre un escenario para hablarnos del problema de la identidad del individuo contemporáneo, de la violencia, la necesidad de las rebeliones y hasta de la globalización.

Un actor que reniega de su personaje –Yo no fui Hamlet, Yo no soy Hamlet– en un ejercicio de metateatralidad es el que nos cuenta off the record la conocida tragedia de Shakespeare. Si existe un proceso deconstructivo en el teatro contemporáneo, ése es el que sufre Hamlet en su versión moderna. Paradigma dramatúrgico. Marco Magoa, a su vez, unifica el texto en un solo personaje, potenciando más si cabe la figura de Hamlet, travistiéndose para hacer además de Ofelia, el asesino, de Polonio… A modo de lectura dramatizada también introduce las poéticas y crueles acotaciones de Müller. Una aproximación al Islam, con varios versos recitados y hasta cantados en árabe, tratan de justificar esta tragedia moderna en los tiempos actuales. Los días sin mañana del capitalismo siguen vigentes: entonces frente a un enemigo declarado, el comunismo; pero hoy en día contra cualquier otro, por ejemplo, el mundo árabe. Pero el hombre actual, de nuestro “primer” mundo, no desea más que abstraerse y mirar a otro lado, como Hamlet: Mis pensamientos son llagas. Mi cerebro es una cicatriz. Quiero ser una Máquina. Ningún dolor, ningún pensamiento. Habrá que sonrojarse, porque tal vez todos encontremos en nosotros parte de este tullido Hamlet… Máquina Hamlet.

Crítica de Faktoría Birkenau sobre el montaje “La máquina Hamlet”.

A Müller se acude siempre con el corazón en llamas o no se acude. Es mejor quedarse en casa, dormir la siesta o lanzar pajaritas de papel por la ventana. Müller, por definición, debe ser magia o no ser, lo que equivale que hay que prenderle fuego al teatro a la salida, violar a propios y extraños, gritar de rabia o de satisfacción. Eso explicaría, por ejemplo, por qué adaptar a Müller es salir a puerta gayola, jugársela a lo grande, echarle (que diríamos claramente) un par de huevos. Porque un mal Müller es imperdonable, es algo así como masturbarse delante de la superpop, cagarla con un Müller es insultar al público.

Y el público que busca a Müller, claro, suele ser inteligente (aunque el propio Müller lo dudaba).
Todo esto viene al caso de que hace cosa de menos de una semana me topé con un montaje de La Máquina Hámlet en Lagrada y desde entonces vengo dándole unas vueltas y rumiando el texto teatral de lo que allí ocurrió, que fue, para entendernos, un Müller como Müller manda. Lo que es doloroso, claro, porque entraña envidia y admiración, y entraña también una violencia absoluta (que la había) y una compasión todavía más absoluta y una especie de funambulismo actoral que Magoa, las cosas como son, sabía hacer sin caer en sí mismo.
Yo creo que en el fondo Magoa/Müller estaba hablando de sí mismo todo el rato, pero lo hizo tan bien que parecía que era Müller/Magoa y que aquello era una representación. Era una confesión teatral, que es otra cosa y que a mí siempre me ha gustado mucho más porque no tiene nada que ver con lo que ocurre en otros teatros (que no lo son) donde los imbéciles hacen mucho ruido.
Ustedes ya saben a lo que me refiero. Y si no lo saben, se han equivocado de blog. O de teatro.
Así que llega Magoa (siempre pierdo el hilo cuando hablo de las cosas importantes) y hace un truco de magia y convierte a Müller en un espejo ensangrentado, y nos hace reír un poco por lo bajo, y llorar por dentro y gritar por dentro y salir con ganas de prender el teatro y de volver a leérse el texto original. Daba miedo reírse de las payasadas de clown triste, y eso (¡joder!) es lo mejor que se puede decir de una tragedia cómica o viceversa.

Aarón Rodríguez    faktoriabirkenau@hotmail.com

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